Estimado Sr. Paranagua, periodista de Le Monde, enviado especial a Caracas estos últimos días

Les escribo mediante esta gama de sitios web que publican una información alternativa a los rollos de compresores ideológicos tales como el diario que lo contrata. Sé que ustedes leen cuidadosamente estas fuentes de información. No es porque a ustedes les agrade su línea editorial, generalmente de izquierda, sino para que tengan una idea de la situación política real en América del Sur.  

Estimado Sr. Paranagua, usted estaba en Caracas estos últimos días, pero creo que es hora de que regrese a París. Me parece que el alejamiento de la ciudad luz le ha hecho perder la noción; que la emoción de su misión en Venezuela le ha hecho olvidar les leyes de mi país, las leyes que garantizan el bien común en nuestra sociedad. Por lo tanto, tengo una serie de preguntas como ciudadano francés, respetando las leyes de la República.
Estimado Sr. Paranagua, en la edición del periódico Le Monde del 28 de mayo de 2007, usted escribe “los opositores (a la no renovación de la concesión de RCTV) movilizaron millares de personas frente al Consejo Nacional de la Telecomunicaciones (Conatel), donde enfrentamientos con la policía dejaron un saldo de una decena de heridos”. Pasemos al hecho de que sólo había algunos cientos de manifestantes (sobre la base de seis millones de habitantes en Caracas). En cambio, me parece oportuno señalar que toda la decena de heridos se encuentra del lado de la fuerzas del orden público. Incluso un policía fue gravemente herido de bala. Sr. Paranagua, ¿qué sucedería en Francia si un manifestante sacara su revolver y disparara a un agente de las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS)? ¿A cuántos años de prisión sería condenado?
En Venezuela, esta persona, hoy en día, está en libertad. Espero que si la justicia algún día la condenase, usted no preste su pluma para defender a “un prisionero político más” en este régimen dictatorial que se vive en Venezuela.
Estimado Sr. Paranagua ¿Qué habría sucedido, en Francia, si tres semanas antes de las últimas elecciones presidenciales, un líder del Partido Socialista hubiese anunciado en TF1, a una hora de gran audiencia: “El 6 de mayo, el pueblo debe ir a votar. Durante la noche, el Ministro del Interior va a anunciar la victoria de Sarkozy sin importar los resultados. El 4, Ségolène Royal -veremos además quién es realmente Ségolène Royal- debe tomar la batuta de las protestas de calle contra el fraude (…) ella debe hacer la revolución naranja”? ¿Piensa usted que el candidato y luego presidente de la República, Nicolás Sarkozy, no hubiese llevado ante tribunales al líder del partido de oposición y a la cadena que le sirvió de apoyo para lanzar tal mensaje?  En Venezuela, esta declaración fue emitida por el periodista Rafael Poleo en el canal Globovisión.
A juzgar por usted mismo en el sitio: http://www.youtube.com. Ni el periodista ni el canal de televisión fueron condenados. Es cierto que no les habría faltado apoyo internacional para denunciar un “atentado contra la libertad de expresión”.
Estimado Sr. Paranagua, ¿qué sucedería en Francia si, SIN PRUEBA ALGUNA, a una hora de gran audiencia y 15 días antes de la elección presidencial, TF1 acusara la CIA de entrenar personas para manejar armas de fuego de supuestas milicias populares del candidato Sarkozy? La acusación es doble. Por un lado, TF1 acusaría en ese caso al Sr. Sarkozy de ser el jefe de las milicias armadas y, por otro lado, de delegar su entrenamiento a los servicios secretos de una potencia extranjera. Señor Paranagua, ¿cuál sería la reacción de Nicolás Sarkozy ante esta calumnia?
En Venezuela, el 15 de noviembre de 2006 en RCTV, durante la transmisión de Berenice Gómez, se podía escuchar que los servicios secretos cubanos estaban en los barrios de Caracas para enseñar a manejar armas de fuego. Berenice Gómez, usted debe haberla conocido en RCTV durante su estadía en Venezuela. No valía la pana pedirle las pruebas, después de todo ella no es fiel al título de su programa: Los Chismes de la Bicha. ¿Qué sucedería en Francia si algo así pasara?
Estimado Sr. Paranagua, ¿qué habrían hecho las autoridades francesas si luego del intento de asesinato de Jacques Chirac, ocurrido el 14 de julio de 2002, el noticiero de las 20 h 00 de TF1 hubiese adoptado una línea clara en defensa de Maxime Brunerie y hubiese terminado el informativo pasando las imágenes del atentado contra Juan Pablo II, acompañado de una canción cuya letra dijese “Esto no termina aquí”? Dudo que este hecho hubiese hecho reír a Chirac.
Eso fue lo que sucedió en Venezuela el 25 de mayo de 2007, cuando la idea del asesinato de Hugo Chávez era una de las opciones principales de la oposición radical venezolana.
Estimado Sr. Paranagua, ¿qué sucedería si TF1, M6 y el Canal + formaran la piedra angular de un golpe de Estado contra Nicolás Sarkozy? ¿Qué sucedería si durante ese golpe de Estado, France 2, France 3 y France 5 fuesen tomados por asalto y alentados en este sentido por los canales comerciales?
La “dictadura” de Hugo Chávez los ha absuelto de toda culpa.
Estimado Sr. Paranagua, espero que sea pérdida de la noción de las realidades francesas y no un objetivo político lo que lo hizo escribir tales mentiras sobre la situación en Venezuela durante estos últimos días. Los lectores de Le Monde compran este diario para estar informados y no para leer octavillas militantes escritas por un enviado especial.
Estimado Sr. Paranagua, ¿qué sucedería en Francia si un periodista faltara al mínimo ejercicio de deontología para utilizar su espacio como tribuna política? 
Sobre este último punto, creo tener la respuesta. En Venezuela, desafortunadamente, así como en Francia, nada sucedería.